Mural Comunitario

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Miedo

Tengo miedo.
Miedo de partir,
Miedo de quedarme;
Miedo a la distancia,
Miedo a la ausencia;
Miedo a que digas si,
Miedo a que digas no.
Y entre miedo y miedo
Tengo también miedo
A perder el miedo.

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Para Vivir

Pinté la locura
En una ciudad desconocida;
La pinte desnuda
Y con los labios rojos;
Con los cabellos sueltos
Y con sandalias.
La pinte a media noche
Cabalgando sobre besos de verano,
La pinte en una navidad
Con fuegos pirotécnicos
Y con parques iluminados de manos.
La pinte para que la vieran al pasar

Y para que se enamoraran de vivir.

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Marina

 Warner Benítez

Ella  estaba en la puerta, liviana, sutil, ligera; sumergida en un delantal matemático, cuadriculado, azul; Interrogando con la minada, cultivando una sonrisa. Y en aquella puerta no habían tantos colores, tampoco en la pared; no habitaba en su expresa sala, otra suntuosidad que no fuese su sonrisa…  porque ella,  los colores los llevaba por dentro, mejor dicho, en medio de la piel, en el borde de los labios y en su alma eufórica escapándose en una rima.. Lo supe por su abrazo, el abrazo al desconocido, a mi, que por primera vez me aparecía en su calle. Porque hay abrazos en que los brazos son más abiertos y cobijan como mantas de infancia y como fogones maternales. Y es que sus palabras brotaban con una inspiración natural, evocando historias de injusticias no olvidadas y relatos de instantes vitales, en los que la voz se alza con todo su brillo para proclamar la verdad.Ella me sorprendió con sus sonrisas, que progresaban interminables hasta carcajadas abiertas que eran más que risa; eran celebraciones de batallas ya ganadas, que atesoraba en su memoria como evidencias contundentes de la utopía del reino. Fidel y  Chaves estaban en esta lista, como estandartes de la esperanza de un mundo nuevo...

Urabá

 Warner Benítez

Cerca esta el mar aunque no se ve; aunque no se siente el viento fortalecido que llega a las costas, cerca esta el mar. Es que aquella ciudad salida de la vorágine de la urbanización de finales del siglo XX y de las luchas territoriales de grupos armados, de accionar indiscriminado, aunque no tiene a la vista inmediata las marinas olas fuertes del atardecer, es mucho mas que otras el centro indiscutible de la cultura urabaense y obtiene su gracia de los significantes que provee el mar. Porque Apartado ciudad a la que me refiero- aparece como un acto de fe que se vive día a día, lidiando con la arrogancia del calor que pocas veces encuentra respiro en una corriente de aire freso. Es como si se habitase 50 metros abajo del nivel del mar. Sobrevivir al calor es ya un acto admirable. Pero la promesa del océano esta ahí, en la piel, en la voz sonora y melodiosa de las muchachas, en el aire resuelto de los chicos que atraviesan la ciudad con el vértigo propio de la temprana edad y la ausencia temporal de las amenazas que representa una larga tradición de disputas militares

    E-mail: wwar86@hotmail.com

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