Es Necesario el Arte

Es necesario el arte para vivir, para vivir bien, para construir comunidad, para contar la historia, para encontrarnos o para soñar el atardecer, el día próximo o los años venideros. Y hacerlo con esperanza, cariñosamente, bellamente: Cada esfuerzo que se suma, cada visión que nos ilumina; cada espacio que llenamos con color, imágenes, historia, sueños, son música, palabras y asistencia humana a un mundo más cálido y habitable.

Porque, o pintura o poema, o cualquiera otra visión,
la vida misma es virtud estética que socorre
la existencia: La cualidad que hace del ser humano una fortaleza inexpugnable, reside tanto en los sueños que
están a la altura de construir un paraíso en medio del
más hostil de los desiertos, como también en esas
reservas del imaginario colectivo, que es el sustento
primario de la humanidad, y tienen la capacidad de
imprimirle a todo lo cotidiano una chispa de divinidad,
una visión estética del universo.

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El ser humano mismo en su simpleza, es todo un espacio geográfico de fertilidad que va más allá de los límites lógicos, y que representa una fuente inagotable de color y libertad.
Y se requiere del arte para vivir porque la vida adquiere sentido cuando se abre la posibilidad de contemplar la belleza representada en un gesto, en una imagen particular, o en la elocuente manifestación de la naturaleza que se extiende ligera con la llegada de la luz matinal y saluda a los nuevos inquilinos del día; se queda ahí, y sonríe al anaranjado anuncio de la noche que revoluciona el alma de los poetas.

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La vida adquiere sentido cuando,  en el mural comunitario, se encarna la inquietud de la urbe por la convivencia, por lo espiritual, o cuando la historia de los sujetos aparece de manera narrativa y evoca paraísos rurales y  celebraciones colectivas en las que la música y la fiesta son un estado permanente de relación social, solidaria, incluyente, libre. Lo que emerge no es solo un conjunto de trazos con coloridos diversos, sino un diálogo que comienza en el tiempo inmediato pero que se extiende hacia un estado de perdurabilidad, declarando en el color que sí, todo es posible y que en nuestras almas, manos, y ante nuestros ojos sí se puede dar.

Y cuando miramos la imagen vemos  un encuentro con nuestra propia historia. Pareciera haber un llamado interno, humano, propio a dialogar con lo bello, a visionar la estética en lo cotidiano: Lo bonito en lo cotidiano. Lo sublime o lo divino aun frente a la adversidad.

    E-mail: wwar86@hotmail.com

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